La gente le tiene miedo a la ópera: Teresa, la Beba Rodríguez

Encuentro de Canto Operístico en Aguascalientes 2017

  •         Este es el escenario ideal... Acuérdese que con Verdi la gente cantaba en las calles, acuérdese que con Mozart era un relajo, y cantaban y bailaban. Se valía un montón de cosas que ahora no, nos hemos vuelto los exquisitos
  •        Tienen una orquesta muy buena aquí en Aguascalientes, que la saquen y que hagan conciertos masivos…


Por Jorge Luis Heredia

El escenario es sencillo. Una carpa blanca para los artistas pegada a la pared del teatro Morelos. Es el patio de las Jacarandas. No hay público. Pasa de las siete de la noche. Empieza un viento frío que vuela las partituras de la pianista y directora Teresa Rodríguez, la Beba Rodríguez, dice ella, y localizan a una de las pocas personas que hay en el escenario para ver si es estudiante de música y sí, entonces la invitan a ayudar con la partitura y las butacas se quedan sin una persona menos. Sin embargo, a la Beba no se le agota la sonrisa y así, ante un escaso público, da inicio el concierto preparado por Astescénica dentro del Encuentro de Canto Operístico en Aguascalientes 2017.

Teresa La Beba Rodríguez. Veinte años formando cantantes de ópera... y público.
Foto: Fin de Semana



Impresionan las voces del barítono Omar Lara, impresiona su potencia, impresiona su actitud para encender el lugar. Y se escucha la voz del tenor Leonardo Sánchez. Impresiona. Impresiona la mezzosoprano Alejandra Gómez y la soprano Anabel de la Mora. Iluminan el escenario que, rudimentario, se convierte en un imán y para cuando los cuatro cantan a coro Bella figlia dell´amore el lugar está llego y, como diría la Beba Rodríguez, “se calienta”. Da la impresión que todo Aguascalientes escucha. Luego Anabel y Alejandra cantan Dúo de las flores y aquello explota.

No, no es una empresa más. En Artescénica, que visita por primera vez Aguascalientes, hay talento y hay dirección. Se nota, se siente en el ambiente, pero pasa tan rápido el concierto… y la gente de pie pide otra y hay otra. Se hizo la magia, así, como por generación espontánea, pero nada más lejos, atrás se encuentra el trabajo sistemático y la experiencia de la Beba Rodríguez, por eso le pido una entrevista para Fin de Semana y norteña y franca como es, dice que sí. Y aquí está su voz.

Al principio había muy poca gente, ¿tenías miedo de que no se llenara el lugar?
Yo sé que estos eventos hay que hacerlos año tras año, mes tras mes, para que la gente se acostumbre. Yo estoy muy acostumbrada a hacer este tipo de cosas, de que en un principio haya diez personas, pero después de quince o dieciséis años haya tres mil personas, para mí, creo que lo importante es que se hagan y que la gente no le tenga miedo a lo que hacemos nosotros, porque mucha gente le tiene miedo, mucho miedo, y no se quieren acercar. Entonces que se acerquen a lo que hacemos, que se sientan cómodos con lo que estamos haciendo y supongo que la gente que estaba aquí, yo la sentí muy contenta. Yo creo que es un trabajo de tiempo, es un trabajo que yo creo que hay que dejarlo que caliente la plaza y que la gente venga, que no tengan miedo.

Bueno, independientemente del espectáculo que han dado hoy, que ha sido muy especial, ¿por qué en la ópera se le canta al pasado, como si no hubiera compositores de nuestro tiempo…?
Nunca lo había pensado… Lo de las óperas contemporáneas, uno, son extremadamente complicadas, musicalmente hablando. Digamos que yo le traigo un aria de Lulu de Alban Berg, si yo inicio con esto, vacuno a la gente contra lo que hago. Me tengo que ir suavecito. Al Cervantino llevaron una obra de Rasgado, tardaron como cuatro meses en montarla porque es muy difícil, no tiene arias, son eventos que hay que hacerlos completos, además hay gente especializada en música contemporánea, es toda una categoría y todo un espacio para hacerse. Si la gente de por sí tiene miedo de que los cantantes de ópera son gordos y que nomás hacen gorgoritos, y si yo les presento algo un poco más complicado armónicamente, rítmicamente, puede ser que en principio me rechace. Mi teoría es que al principio hay que hacerlo poco a poco, hay que hacerlos que se acostumbren a la música, a cualquier tipo de música, la que yo hago es esta. Yo pienso que es un poco como el barroco, son especialidades muy específicas. Hasta donde más o menos llegué cuando era estudiante fue a Berio, Mario Lavista, que fue con los compositores con los que yo conviví.

¿Cuáles son las aspiraciones en la actualidad de los cantantes de ópera? Comentó al inicio que México es como un semillero de cantantes, pero ¿cuál es el futuro de un cantante de ópera?
Bueno, en general es un poco triste, por eso yo decía que era importante que se siguiéramos consiguiendo espacios. En México, cada vez se producen más cantantes, así como producción de zapatos y menos espacios hay para que ellos canten. Muchos de estos chicos, la idea es que se vayan, Alejandro, de hecho, está regresando a Filadelfia, que salgan porque aquí no hay mucha opción de trabajo. Aunque todos encuentran, porque son muy buenos, pero para mí lo ideal es que cada uno de los estados tuviera un teatro, así tendríamos una temporada por cada teatro. Toco mundo lo que comenta es lo que ya sabemos, que es muy caro, lo que yo trato de hacer es espectáculos de muy bajo costo y que tenga acceso todo mundo y lo podamos montar en todos lados. Lo ideal sería eso, tener en el teatro Aguascalientes una temporada y en el de Jalisco otra, Nuevo León y Chihuahua…

¿Este es el escenario ideal para cantar ópera?
¿Usted cómo lo oyó?

Disfruté de principio a fin…
Entonces sí, este es el escenario ideal. Acuérdese que con Verdi la gente cantaba en las calles, acuérdese que con Mozart era un relajo, y cantaban y bailaban. Se valía un montón de cosas que ahora no, nos hemos vuelto los exquisitos. Mozart se presentaba en las calles, las cosas se hacían, se valía que cantara la misma soprano, se valían muchas cosas… Europa está lleno de teatros, claro que ayuda mucho la caja acústica y oír la voz natural, pero hay tecnología, estamos en 2017 también… No podemos quedarnos, como Usted dice, en el pasado… En Europa, donde inició la ópera, se hacen un montón de eventos al aire libre, con escenarios gigantescos y la gente sentada, con lluvia, con sus paraguas, miles de personas sentadas en el pasto oyendo espectáculos grandiosos.

Alejandra Gómez, mezzosoprano. Foto: Fin de Semana.

¿Aspira a llegar a eso un día aquí?
Es un sueño.

¿Cómo?
Haciendo esto, un concierto, y luego cinco y luego seis, y luego que la gente exija que tengamos que hacer estos eventos. Nosotros como público tenemos que hacerlo. Yo llevo haciéndolo veinte años. Son puros jovencitos, los conocí a los 18 o 19 años a ellos, hay que estarle dando duro y duro. Tienen una orquesta muy buena aquí en Aguascalientes, que la saquen y que hagan conciertos masivos…

¿Y qué se necesita? ¿Mucha voluntad? Porque parece en la actualidad el arte es marginal y dentro del arte, la ópera también…
Eso dicen, pero no es cierto, porque en un principio todo mundo cantaba. Todo mundo cantaba, la ri ri ri ru ri, lo hacían en la calle, era música popular.

¿Seguirá siendo marginal la ópera para el 2025, para el 2030…?
Esperemos que no. Yo por lo menos no. Yo, Teresa Rodríguez con Artescénica, seguiré sacando esto, hasta que tenga fuerzas, y pidiendo que a mí me lleven a las giras interranchonales. A mí no me manden a los teatros más fabulosos, mándenme a las interranchonales, significa irme a todos lados, a donde sea, con la gente que haya.

¿Le gustan los lugares difíciles?
Me gusta ir a lugares donde nadie le gusta ir, yo siempre fui contraria. Cuando yo era niña, cómo íbamos a irnos de nuestros lugares, y me fui a estudiar música. Luego era rockanrolera, hippie, entonces revolucioné Saltillo… A mí me encanta ir a lugares difíciles, a calentarlos.

Teresa, ¿tu proyecto depende del presupuesto público?
Desafortunadamente, hemos peleado por hacerlo independiente, pero sí dependemos mucho de los concursos, entro a todos los concursos, a veces sí me batean, pero yo de todos modos con eso o sin eso seguiré trabajando por el canto.

Leía en el folleto de difusión del Encuentro de Canto Operístico, que uno de tus objetivos es hacer público, pero eso requeriría presupuestos que solo podría erogarlos la Secretaría de Educación Pública.
Nosotros sí lo logramos, yo le aseguro que si yo viniera aquí, dos veces al año, se llenaría. Mire, en Saltillo, el primer año hacíamos como tres conciertos y había como veinte personas, toda mi familia, mi mamá, mi abuelita, iban porque, ay, la loca que viene a hacer estos eventos. Este año tuvimos como cinco mil personas de público y ahora hacemos veintidós conciertos. A donde fuimos, todo lleno. Hicimos la ópera de Mozart y Salieri, en un espacio más pequeño y la tuvimos que hacer dos veces, le dije al público que no pudo entrar, espérense afuera, la vamos a repetir… Y no hemos llevado ni traviatas, ni butterflies, ni Mozart, no, he hecho puras cosas de cámara porque no hay dinero, ni espacio, ni dinero.

¿Y conoce cómo está la ópera en Aguascalientes?
Es la primera vez que vengo. Tengo a varios alumnos de aquí, puedo presumir que tengo varios alumnos de Aguascalientes y en abril una de ellos organizó un curso y de allí salió que me invitaran. Estuve de jovencita haciendo un curso de dirección, hace como cuarenta años.

Bueno, en dirección, al frente de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes ahora está Areán, José Areán.
Bueno, José ha sido gente de la ópera, habría que pedirle que haga su temporada, como él la considere correcta, pero hay que pedirle. Tienen muy buena orquesta, y cantantes, hacer coro por lo pronto, hay que empezar con lo que se pueda.

¿No es como una lucha de la ópera contra sansón, porque están las televisiones, las radios, facebook y la ópera muy poquito?
Bueno, no voy a competir contra, bueno, ya no está Juan Gabriel, pero de verdad, lo que yo he aprendido de todos estos años, es que si nosotros vamos, alternamos con los Villaldaiz, que la gente siente que también nosotros somos seres humanos, que también el cantante es común y corriente, porque también luego la gente tiene mucho miedo. Lo que hemos hecho en saltillo es alternar para que la gente sienta que no, nuestro gusto por la voz es otro tipo de gusto, pero no necesariamente es mejor ni peor de lo que ellos escuchan, es distinto, nada más.

Entonces, ¿se requiere tener preparación para escuchar ópera?
No, yo digo que es como la comida, qué le gustó y qué no. Hay un montón de especialistas que no son músicos, que a mí me dan clases y yo cuando los escucho, digo, no, yo me voy a comer unos tacos por ahí, me voy a echar una chela por ahí. Yo pienso que en este caso de la voz humana, es un gusto, yo puedo sentarme con mis maestros y hablar, pero en realidad lo que nos gusta es que canten. Digo, si a Usted le gusta el vino, el tinto, el agua de limón… Te voy a traer toda una gama de voces y tú escoges, tenemos en México la suerte de tener cantantes excepcionales, incluso en lo popular, qué le vamos a hacer, nos gusta lo bueno.


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