El poder de la gestión cultural de Víctor Sandoval era tan grande, que ensombrecía su poesía: Jorge Terrones (II de II)
Jorge Terrones crea en
Aguascalientes la Cátedra Víctor Sandoval.
Crítica de la Cultura
- Me gustaría que hubiera una cátedra Manuel M. Ponce, una cátedra J. Correa, que se multiplicaran los espacios de encuentro, porque la única manera en que nos entendemos es estando en un espacio y compartiendo nuestras posturas
- Creo que lo mejor que se hace en Aguascalientes es el arte visual. Hay obras maestras del arte visual desde mi punto de vista. Lo segundo que mejor se hace, desde mi punto, es la literatura… Y creo que lo peor que se hace es el teatro.
Por Jorge Luis Heredia
La entrevista que el
escritor Jorge Terrones concedió a Fin de Semana, ocurre en el café
Classiq. T, un lugar en el que se siente tranquilidad, justo lo encuentro con
sus libros en la ventana de la que se puede ver, al otro lado de la calle, la
Casa de la Cultura Víctor Sandoval,
pareciera como si la estuviera vigilando, pero nada más lejos, el café es
apacible, no es un lugar de bullicio, sino de quietud, allí cada quién hace lo
que tiene qué hacer. Nosotros, en la entrevista, eso sí, nos cambiamos al
rincón para que los ruidos de la Venustiano Carranza no entorpezcan la
grabación. De hecho, el escritor, sensible al otro como es, lo sugiere para
hablar de la Cátedra Víctor Sandoval.
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| Jorge Terrones, el escritor atrás del libro. Foto: Canal 22. Cortesía de Jorge Terrones. |
La cátedra, que de acuerdo
con la Real Academia de la Lengua es la materia particular que enseña un
catedrático, con frecuencia se aprovecha por parte de las Universidades para
eventos académicos y, como dice Jorge Terrones, para invitar al diálogo oral y
por escrito. La cátedra que desarrolló tendrá periodicidad bienal y la razón es
sencilla: porque la planeación y cuidado necesitan estar a la altura de los
personajes, dice el escritor. Ya está a la vuelta de año y por ello, el día de
la presentación, Jorge Terrones hace una especie de invitación: “nos vemos a mediodía
del lunes 29 de octubre de 2018, en esta misma Casa, para dar inicio a la
Cátedra Víctor Sandoval en Crítica de la
Cultura”.
¿Qué
le va a aportar la cátedra Víctor Sandoval a Aguascalientes y a México?
… Me quedo con lo segundo.
No me gustaría reducirlo a una localidad, creo que él no lo hizo, no se agotó
en Aguascalientes, él estaba viendo a un país y creo que hay que empatarse con
esa misma vocación. La aportación es acaso muy trivial y probablemente muy
compleja: dialogar. Parece una trivialidad, pero en realidad no se hace tan a
menudo, yo encuentro mucho parloteo, encuentro intereses, y la inteligencia a
veces se echa de menos, entonces, como curador de esta cátedra, yo aspiro a que
sea un lugar donde las distintas voces sobre un tema se encuentren, dialoguen,
discutan críticamente sobre un determinado fenómeno. Me podrás decir que eso
pasa con cualquier seminario, congreso, etcétera, y yo diría que sí, y
justamente porque hay uno más hay que celebrarlo. Me gustaría que hubiera una
cátedra Manuel M. Ponce, una cátedra J. Correa, y que se multiplicaran los
espacios de encuentro, ¿por qué?, porque la única manera en que nos entendemos
es estando en un espacio y compartiendo nuestras posturas, ya si hay consenso,
disenso o alguna otra consecuencia, insisto que eso es secundario porque, en
cuanto a público, uno se encontraría con diferentes posturas, y eso forma
criterios.
¿Qué
incrementaría esos espacios de diálogo? ¿Las dos universidades que ahora están
formando profesionales de las artes?
Hay más universidades…
Ciertamente.
A mí me encantaría que
hubiera más espacios donde se discutieran cuestiones culturales, cuestiones
artísticas. Está la cátedra Alfonso Pérez Romo, Guerra, Castro, y la
Universidad de las Artes y el Instituto Cultural no tenían una cátedra. Es un
buen paso, me parece, para que exista otro espacio donde dialoguemos sobre un
determinado tema. Ahora, si hay coloquios, seminarios, congresos: mientras más
haya, mejor. Creo que a juzgar por el vértigo que vivimos, el lugar que debería
combatir la celeridad con que vivimos, donde estamos sometidos a la urgencia, a
las constantes demandas de atender ciertas circunstancias, son las
universidades: creo que contradicen esa dinámica, o deberían contradecirla,
porque son espacios para la pausa, porque las ideas maduran muy lentamente,
para la crítica, para el encuentro, para la discusión, y no para enemistar, no
enemistarse con la gente, eso creo que deberíamos de abortarlo si supiéramos
aceptar una crítica, porque todo el tiempo estamos criticando a nuestros
profesores, a nuestros vecinos, a nuestros colegas, a nuestros jefes, a veces
despiadadamente, pero cuando la crítica llega a uno, nos encolerizamos o nos
entristecemos, y no sabemos cómo recibirla. Tengo la impresión de que la
explicación viene de la educación básica, donde no hemos sido entrenados, no
hemos sido educados para aceptar una crítica, uno, y, dos, para hacer una
autocrítica. Nos enseñan a quejarnos. Ahora, no quiero reducir la crítica a una
queja, porque esa es una de las acepciones, insisto, vulgares de la crítica,
eso no es crítica, eso es otra cosa. A mí me gusta comprender la crítica como
conversación, como interpretación, como juicio de un determinado fenómeno. Y
creo que eso falta. Los espacios que privilegian a este vocablo, creo que son
muy necesarios en este tiempo.
Ya
que lo mencionas, ¿por qué el ICA? Entiendo la relación con el trabajo de
Víctor Sandoval, aquí, pero, ¿no sería darle realce hacer la cátedra en la
propia Universidad Autónoma de Aguascalientes? ¿O es parte de tu idea de
descentralizar?
La idea de esto empezó en el
doctorado, y más o menos se incubó en enero de 2015, pero la planeación de este
proyecto por escrito empezó por abril, mayo: publiqué un texto, y en ese texto
lanzo una idea, digo “estaría muy bien que la Universidad Autónoma de
Aguascalientes o el Instituto Cultural de Aguascalientes, o alguien, realizara
o un seminario o un congreso o una cátedra sobre Víctor Sandoval”. Lo dejé
abierto. El que se interesó fue el Instituto Cultural de Aguascalientes, fue
por eso que charlé con ellos, además, creo que es el espacio ideal, porque Sandoval
es la pieza clave para entender la Casa de la Cultura, este Instituto, y un
montón de actividades culturales en Aguascalientes. Además, la casa de la
cultura se llama Víctor Sandoval, entonces creo que embonó muy bien.
¿Hay
en Aguascalientes las condiciones necesarias para dialogar y llegar a niveles
profundos de crítica?
… Comienzo por una respuesta
muy simple, y es una sílaba: sí. Pero para llegar a esa afirmación hay un mundo
detrás. Tenemos una producción abundante de arte, de literatura, de obras de
teatro, de música, conciertos, exposición, hay organizaciones civiles, hay
universidades, estudiantes, filósofos, hay curadores: son muchos los actores e
instituciones que están involucrados en la dinámica de la cultura y del arte.
Ahora, la crítica, y esto no es de Aguascalientes, es de México, tenemos una
carencia atroz de buena crítica. Excede por mucho la producción a la crítica.
Creo que es infrecuente, pero no por infrecuente debemos decir que no existe. Cualquier
pueblo, no es que esté o no preparado, en cualquier pueblo hay espacios para la
crítica, aunque sean reducidos. El tema es aprovecharlos y encontrarnos.
Decías
del exceso de poder centralizado en la Ciudad de México, ¿eso es lo único que
hace diferente a un lugar como la Ciudad de México con Aguascalientes, en
cuanto a la producción artística?
No, no, yo creo que hay
otras dinámicas y son más profundas que hablar de una geografía. Esta es una
discusión larguísima, y te voy a decir por qué: en principio habría que
preguntarnos, por ejemplo, ¿cuándo llega la modernidad a Aguascalientes?, tengo
la impresión de que en la mayoría de los Estados…, en relación con la capital,
es decir, cuántos años de desfase, por decirlo así, hay. Ahora, he leído en
varias publicaciones que hay como una especie de crítica de la modernidad, o la
posmodernidad, o la contemporaneidad (es que los adjetivos son a veces muy
extravagantes), que llegó con desfase a nuestro país, en relación con Estados
Unidos, por ejemplo. En ese sentido, habría que empezar primero reflexionando
sobre la modernidad en occidente, qué significa, qué significó, cómo se entiende
en México, a dónde llegó (asumo que es en la capital) y entonces cómo fue que
se filtró a las demás localidades. Esa diferencia es una diferencia de tiempo,
eso marca diferencias muy profundas que sería muy arriesgado solamente advertir
en términos geográficos. Yo pienso que hay otras cosas que no se han reflexionado
del todo, pero que conviene pensarlas y discutirlas. Ahora, esa modernidad, a
su vez, viene adjetivada: la modernidad literaria, la modernidad artística,
institucional. Pensemos en cuántos años tiene la Universidad de aquí en
comparación con México.
Me
da la impresión que este 2017 puede haber un artista en cualquier lugar y que
tú quieres colocar a Aguascalientes en el ámbito nacional, y algún día en el
ámbito mundial en la producción artística…
No, no estoy en desacuerdo
con eso, porque creo que las grandes obras de arte… Lo primero que nos importa
de las grandes obras de arte, y pienso en literatura, es la calidad del texto,
la complejidad, después sería secundario decir “ah, es de Inglaterra, de
Estados Unidos, de México”, y después, “de México, ah, de Guanajuato” y todavía
si es de León, y así nos podemos ir. En el arte es la calidad y la complejidad.
Nadie va a posicionar a nadie, sino a la obra: a mí me interesa, perdón por ser
muy insistente en este vocablo, pero me gusta mucho, el diálogo. Ahora, te
podrás preguntar, y bueno, por qué tanta insistencia. Etimológicamente, diálogo significa a través de la palabra.
Para mí no hay nada más sagrado que la palabra.
Creo
que tendría qué hablar solo el arte, ¿cómo ves el arte en Aguascalientes,
entonces?
… Este es un pueblo que sabe
ver muy bien. Cuando digo eso, me estoy refiriendo a los artistas plásticos.
Hay una tradición desde el siglo XIX hasta nuestros días, muy rica. Pensemos en
nuestros clásicos, pensemos en Herrán, pero también en las nuevas generaciones
yo encuentro ese nivel o esa factura en esas producciones. Estoy pensando en
Francisco Ledesma, en Jorge Ramírez, Moisés Díaz, en Julián González…, son
muchos. Otra cosa es que no sean tan famosos a nivel nacional: eso me parece
finalmente muy secundario, un accidente. Ser famoso es un accidente. Yo pienso
en ellos, veos sus obras, y me parecen buenísimas. Si son famosas o no, para mí
es completamente irrelevante. Más bien, tendríamos que preguntarnos por qué no
son tan vistos en otros lados. Eso es otra discusión. Creo que lo mejor que se
hace aquí es el arte visual. Hay obras maestras del arte visual desde mi punto
de vista. Lo segundo que mejor se hace, a mi juicio, es la literatura, pero los
nombres se reducen escandalosamente. Ahora, dentro de la literatura, creo que
lo que mejor se ha hecho es la poesía, pero a diferencia del arte visual, no
hay una obra maestra en Aguascalientes a nivel literario. Hay muy buenas obras,
pero obras maestras, no. Ahora, en el curso de estos minutos he mencionado esta
combinación de palabras y he repetido “obra maestra”, y tal vez te preguntes a
qué me refiero, bueno, me parece que fue García Márquez quien decía que si cuando
uno está frente a la página en blanco no está pensando en escribir una obra
maestra, que deje lo que está haciendo. Y yo creo eso, la mayoría de las veces
uno fracasa, pero quizás algún texto sí sea completamente luminoso y vaya a ser
leído en el siglo 29. Al menos esa es la manera que a mí me gusta comprender el
arte, la literatura. Tratar que lo que uno haga sea leído o pensando en los
siglos venideros, así me gusta concebirlo. Digo, yo no veo una obra maestra en la
literatura de Aguascalientes.
Artes
visuales, literatura y ¿ahí le dejamos?
A ver, en literatura con
notabilísimos ejemplos, contadísimos, Farfán me parece un buen poeta, Sandoval
me parece un extraordinario poeta. Y creo que lo peor que se hace es el teatro.
¿Y
música?
No estoy tan familiarizado
con eso, entonces no sabría qué decir.
Pues
ya que lo mencionas y sólo para redondear, ¿qué le ves al teatro?
… Con sus excepciones, que
son las menos, yo veo un teatro que le interesa poco dialogar con su tradición.
Creo que le interesa dialogar con su presente, y creo que un buen artista
dialoga con los tres rostros del tiempo: pasado, presente y un poco el futuro,
en el sentido en que te comentaba de la obra maestra. Dialogar con el presente,
solamente con el presente, me parece que hace que la obra se empobrezca, porque
hay toda una riqueza que no está siendo considerada en la conversación. Esta es
la impresión que tengo. Hay guiños que me hacen extrañar a los clásicos:
Strindberg, Esquilo, Sófocles, son una extravagancia, cuando deberían de ser
una prioridad.
findesemana.ags@gmail.com

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