No concibo la vida sin música: Roberto Gómez Argüelles

Cuartero Omnes Cello ofreció un recital en Aguascalientes

  • Mis hijos empezaron desde los seis o siete años, hubo tiempo para detectar si se podía o no se podía, porque para ser uno más del montón como que no tiene mucho caso
  • Es un cuarteto integrado por dos generaciones, los padres y sus dos hijos, es algo pues bastante único, y eso nos mueve a seguir

Por Jorge Luis Heredia

Es lunes. Afuera las campanas a todo vuelo, cláxones de taxis, camiones urbanos y todos los vehículos cuyos conductores llevan prisa eterna por Rivero y Gutiérrez. Afuera el estruendo. Adentro las suaves y dulces notas del cuarteto Omnes Cello. Afuera el mundo desenfrenado que de pronto no sabe a dónde va, pero que igualmente sigue desenfrenado. Adentro de la Casa Terán, una familia que vino exclusivamente de San Luis Potosí a dar el recital, se enfrenta con un público compuesto por ocho personas. Nada cambia para Omnes Cello. Igual se entregan como si tuvieran mil.

Cuarteto Omnes Cello. Roberto Gómez, Jaqueline Jorge Navarro y sus dos hijos Aída María y Jesús Roberto Gómez Jorge.

Adentro la Canción de otoño de Tchaikovsky, suave, melancólica, casi triste. Sutil, como el otoño. Una Mazurca de Chopin y un nuevo espectador que se integra pregunta que en cuál van, pero no es didáctico el concierto. Le señalan cuál. Mueve la cabeza. Espera unos segundos y se retira. El concierto sigue con Bela Bartok Tanzlied aus Poniki y luego un poco de folclore rumano con Perinita.

Cierto, aquí no todas las obras musicales para violoncello son tan conocidas como los éxitos que toca, por ejemplo, La Poderosa. Pero hay unas obras más conocidas, como EL Cascabel, “yo tenía mi cascabel con una cinta morada y como era de oropel se lo di a mi prenda amada para que juegue con él allá por la madrugada” y aquí lo tenemos en versión para violoncello. Me imagino que Lorenzo Barcelata, el autor, tocó esa canción en su primera gira por Cuba, y unió para siempre con México el corazón del cubano Roberto Gómez Argüelles, director del cuarteto.

Roberto Gómez vive en México desde hace 25 años con su familia. Actualmente vive en San Luis Potosí, donde toca para la Orquesta Sinfónica, igual que su esposa Jaqueline Jorge Navarro, también violoncellista. Sus dos hijos Aída María y Jesús Roberto Gómez Jorge, quienes ya nacieron aquí, tocan el cello para orquestas juveniles de San Luis. Y claro, en familia se convierten en Omnes Cello. Inquieta saber a ciencia cierta qué opina de sus ocho espectadores.

Roberto, ¿qué siente cuando llega a Aguascalientes a dar un concierto y hay ocho personas de público?
Bueno, aunque no lo crea ya estamos más acostumbrados. Ya sabemos por el día y la hora que no es un día y horario propicio para que acudan las personas, pero así venga uno o vengan dos, nosotros tenemos que hacer nuestro mejor esfuerzo.

¿Qué tiene la música que no solo uno sino toda la familia se dedican a la música y todos al violoncello?
Bueno, la música tiene lo suyo, no sólo para nosotros sino para cualquiera. ¿Qué tenemos nosotros? Pues una tradición musical que viene desde los abuelos, no profesionales, pero sí tenían la música en las venas. Ya nosotros empezamos, y todos nuestros hijos llevan enseñanza profesional. Tenemos tres hijos, el mayor de ellos no es violoncellista, es violinista, trabaja también con nosotros allá en la sinfónica de San Luis Potosí. Y ya los otros dos son violoncellistas, alumnos de nosotros dos, de mi esposa particularmente, y decidimos hacer este proyecto luego de que el más chico ya tiene cierto nivel para poder hacer este tipo de ensamble.

¿Tus hijos nacieron con talento, se metieron a la música porque los papás querían que se metieran, cómo fue eso?
Normalmente la música es una tradición que se lleva en la sangre y nosotros pues  queremos lo mejor para nuestros hijos y tenerlos cerca de nosotros, que sigan en la música. Obviamente nosotros tenemos que saber y aterrizar un poco, porque esto es algo que se estudia desde pequeño, ellos empezaron desde los seis o siete años, obviamente que hubo tiempo para detectar si se podía o no se podía, porque para ser uno más del montón como que no tiene mucho caso. Le dedican mucho tiempo, es mucho sacrificio, entonces allí los detectamos y sin que nos segara el amor de padres, pues nos dimos cuenta que sí tienen talento y sí pueden hacerlo todo con un nivel aceptable.

¿Y que pesa más, el talento o la disciplina?
Es una combinación de ambas. Con talento, pero sin dedicación ni con una buena enseñanza, no se puede llegar muy lejos. Y lo mismo, quienes tienen una buen escuela, buenas posibilidades, buenos maestros, pero sin el talento, igual no llegan muy lejos. El que te hable de que con talento llega al fin del mundo, te está mintiendo, es necesario un trabajo muy fuerte, desde pequeño, muchas horas de estudio, muchas horas de ensayo.

¿Los cuatros son cubanos?
No, sólo mi esposa yo. Llevamos 25 años en México. México nos dio la bienvenida y pues estamos muy a gusto aquí y ya nuestros hijos son mexicanos, nacieron en Zacatecas.

¿Por qué México, por qué no Cuba?
Porque se hizo un intercambio con la Universidad Autónoma de Zacatecas, lo hizo  allá con el ministerio de cultura cubano y vinieron muchos cubanos, vino un grupo muy grande, músicos, deportistas incluso, y Zacatecas mandó estudiantes a estudiar allá a Cuba, y se dio la coyuntura y ya ves que los cubanos estamos emigrando a todo el mundo, y se nos dio esa oportunidad de venir a Zacatecas y así se dieron las cosas.

Roberto, veo tu vocación musical, dime, ¿qué es la música para ti?
Pues mira, la música para mí lo es todo, es la vida. Desde que nací y tuve mis sentidos listos, oía música, oía la música que se hacía en mi casa. Nací en un país que es muy musical, en Cuba la gente no hace nada si no es bailando, sino es escuchando música. Entonces desde chico te metes a la música, y luego metes a tus hijos, y luego ya no concibes la vida sin eso.

¿Y qué te ha jalado de México para quedarte a vivir aquí, aparte de que tus hijos hayan nacido aquí?
Bueno, mis hijos nacieron aquí porque yo decidí vivir aquí y como muchos cubanos, queremos llegar a otros países, a Estados Unidos, a España, de hecho tenemos varios amigos de nuestra generación allá en España, pero que nos atrajo de México pues, que su gente es muy parecida a los cubanos, su clima tan diverso, yo creo que fue un recibimiento muy cálido el que nos hicieron allá en Zacatecas y eso ayudó a que aquí nos asentáramos.

¿Qué buscas con tu cuarteto, qué quieres?
Mi cuarteto es una forma de identificarnos nosotros como familia. Tenemos el mismo instrumento, un proyecto muy novedoso, un cuarteto de violonchelos no es algo muy común, y para colmo pues es un cuarteto integrado por dos generaciones, los padres y sus dos hijos, es algo pues bastante único, y eso nos mueve a seguir. ¿Qué buscamos? Poder elevar más el nivel, sobre todo para que mis hijos estén pendientes de una carrera que valga la pena, es un proyecto muy interesante, casi todas las semanas trabajamos, ensayamos, buscamos donde tocar, donde darnos a conocer, y pues esperamos que el grupo siga adelante, que nos conozcan más las personas, que conozcan más de lo que hacemos.

Aquí en Aguascalientes hay una tradición importante de violoncellistas, entre ellos Margarita Benavides, ¿tienen contacto con ellos?
Sí claro, este año no pudimos, pero el año pasado participamos con Margarita en el encuentro que hace de violoncellos. Estuvieron mis hijos tomando clase y nosotros participamos también dentro del ensamble y siempre ha habido muy buena comunicación.


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