Ara Malikian entregado, un público hambriento de música y un auditorio…, a la mitad

Crónica de cómo se quedó dos veces a la mitad el Centro de Convenciones

Por Jorge Luis Heredia

Increíble, la cultura de la industria es en la que menos invierte el gobierno y por la fuerza descubrieron que tiene un gran potencial que, en el fondo, todavía desconocen. Una gran cantidad de persona esperando que les dieran la oportunidad de ingresar siquiera al patio del Centro de Convenciones y todo por la música, no cualquiera, la que toca Ara Malikian con su violín integrado al cuerpo, que provoca tanta energía que mueve a Aguascalientes.

Ara Malikian en acción.


Y sí, era de esperarse, los estacionamientos totalmente llenos alrededor del Centro de Convenciones. Parece un día de feria. Mucha gente en la calle esperando que  le den la oportunidad de entrar, nada, nadie más entra. Una mujer desesperada se sale de la fila cuando ve que cierran y su esposo queda fuera. Ni modo, le tocó estacionar el coche. Se queja. Nadie la escucha, lo que ella no sabe es que solo acondicionaron la mitad del centro de invenciones y eso es la mejor prueba de que el gobierno no cree en la cultura y menos en un violinista. No creyeron que viniera tanta gente.

Faltan diez minutos para las nueve de la noche y el maestro de ceremonias anuncia que han sido cerradas las puertas. Es un hecho, nadie más entra. ¿Cómo le iban a hacer en la plaza patria? La gente está hambrienta de escuchar a Malikian y es gratis, bueno, dice un asistente, es el mejor concierto que he pagado en Aguascalientes, y sí, dice, lo hice con mis impuestos. No es tan gratis.

Es la primera llamada. El calor se agolpa en el Centro de Convenciones y después de esperar y esperar, Malikian hace una entrada magistral, sale de entre el público y camina lentamente al escenario tocando algunos arpegios de su violín, suaves, profundos, no sé si melancólicos... Y se enciende lentamente el Centro de Convenciones, como quien trata suavemente de encender una fogata en el silencio de la Sierra Fría y el auditorio hipnotizado con la obra 1915 de Ara Malikian, que compuso como un recordatorio de los 100 años del gran holocausto de Armenia, el origen de su sangre.

Es una canción triste, que lentamente cobra fuerza, se enciende el fuego. Malikian con su enorme melena de león sopla suavemente y el fuego revienta, lanza su llamarada, truena, ilumina y la magia inunda a todo los afortunados que lograron entrar al concierto, que tienen el suspiro aguantado para no perderse ni una sola nota, porque perderse una sola significa estar fuera y no, nadie quiere estar fuera.

El violinista toma el micrófono y como para empezar la velada alrededor del fuego agradece al público "guapísimo" y por supuesto le dedica el concierto al cumpleaños 25 de Orquesta Sinfónica de Aguascalientes, con una obra que le escribió a su abuelo Grigory el Bailarín, un hombre tan serio, pero tan serio, dice, que sospechaban que tuviera una parálisis facial y de ese hombre toda seriedad era el violín con el que hoy llega a la Ciudad de Aguascalientes a conquistar a las y a los no creyentes de la cultura. Obra tras obra. Algunas del propio Malikian, otras de Johann Sebastian Bach, de Led Zeppelin, de Antonio Vivaldi y de Paco de Lucía.

A las once, dos horas después de iniciado el concierto, algunos espectadores empiezan a salir, otros más de acá, otros de allá... Empieza una especie de estampida en reversa. Así, como al inicio quedar fuera del Centro de Convenciones era lo más atroz del mundo, ahora, así, discretitos, se van saliendo mientras Malikian dedica una obra a las personas del mundo que no tienen un violín para escapar de la muerte como sí lo tuvo su abuelo para salir de Armenia y como sí lo tuvo él mismo para escapar del Líbano.

Sí, su abuelo escapó con violín en las manos, fingiendo ser músico y con el mismo violín, muchos años después Malikian escapaba del Líbano con un solo objetivo, estudiar y trabajar para vivir dignamente, igual que nuestros 800 mil dreamers, que solo quieren estudiar y trabajar para vivir dignamente en Estados Unidos. Ojalá tuvieran un violín en sus manos para evitar ser deportados.

La gente se va y un Malikian totalmente sensible dice que él va a seguir tocando toda la noche y que la gente puede salir a cenar y regresar, “como a la una vamos a tocar música más discotequera, a las cinco karaoke y a las nueve el after”, dice.

La estampida en reversa se detiene. Y justo en ese momento lo anuncian, los que se quedaron afuera tendrán la oportunidad de escucharlo porque el sábado 9 de septiembre se presentará otra vez en este mismo escenario y mi modo, hay que aceptarlo, es un hit del gobierno del estado, que no termina de entender esto de la industria cultural. Ahora sí agregan tres mil sillas al Centro de Convenciones y, qué cosas, no se llena, el auditorio se queda a la mitad. Fue como la venganza del público.

Es tarde y nos quedamos con una obra de Johann Sebastian Bach. El espíritu de Malikian ha tocado Aguascalientes, de hecho lo ha transformado, no sé de qué manera, pero lo ha transformado, este Aguascalientes es un Aguascalientes distinto, distinto, distinto...

(Mañana la entrevista exclusiva con Ara Malikian)

findesemana.ags@gmail.com

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