Cuando la música deja de ser experimental, se convierte en receta: Carlos Ávila

El Hijo Ausente. Concierto de música experimental

  •         El ruido convertido en suspiro en la Semana de la Música de la UAA
  •         Objetivo de El Hijo Ausente: disfrutar la música
Por Jorge Luis Heredia

I.              El ruido convertido en suspiro
Pues de entrada el concierto en el departamento de música de la UAA inició de forma inusual, los músicos de El Hijo Ausente repartiendo algodones "por si los tienen que usar". Los rostros de los presentes con cara de duda y Carlos Ávila Aréchiga aclara: "para los oídos". Se trata de música experimental, pues posiblemente haya razón de incluir los algodones en el concierto.

De izquierda a derecha Abrham Chagoya, Carlos Ávila y Alan García

Los músicos, Carlos Ávila, Alan García y Abraham Chagoya, juegan, juegan con esos ruidos extraños que se producen al inicio de un concierto, cuando se realizan las conexiones y pruebas de sonido. Hasta que Carlos toma la guitarra, también toma su guitarra Alan y ahora juegan, así, como si estuvieran ensayando, previo al concierto.
Y de pronto se hace la nitidez y se hacen sutiles los sonidos. Alan en la batería, se une Carlos, como su estuvieran en la búsqueda de los nuevos sonidos que este instrumento les puede proporcionar, mientras que Abraham toma el arco y le intenta sacar voz a la guitarra eléctrica.
Y luego los tres en la batería, ya no parecen jugar, es como si las percusiones los hubieran enviado a un estado de trance por medio del cual viajan al centro de un planeta musical descubierto recientemente. Y parece que en realidad ese planeta sí existe en el mundo de ficción de una película, de la cual se logra desentrañar su argumento solo viéndola con calma y desde el inicio.
Y cambia de escena. Ahora Carlos juega con el eco suave de su guitarra. Es cierto, no parece ser un concierto habitual, es como si inventaran a Aguascalientes, como si el Aguascalientes que conocemos irremediablemente fuera de pronto otro Aguascalientes, es como si su música no fuera hecha para una tardeada en el antro, sino más bien como si estuvieran haciendo música para nuestro planeta, para muestra nave planetaria que sufre de calentamiento agudo.







No, ya no son los tradicionales músicos de mariachi o de tambora, ni este Aguascalientes es el mismo, es otro invadido por nuevas pléyades de músicos, con mentes nuevas, con ideas nuevas que van de a poco rompiendo los patrones tradicionales... Y justo cuando termino de escribir el párrafo, nos dejan con la música de Antonio Aguilar con su Caballo Bayo…, las raíces de donde proviene El Hijo Ausente. Las obras musicales De trance a techno, 2 para el tres y Azul casi morado atardecer de una ventana sin sol. El concierto duró un suspiro.

Carlos Ávila
Alan García.
Abraham Chagoya


  
II.            Objetivo: disfrutar la música
El Hijo Ausente es un grupo musical nuevo. Ni siquiera ha cumplido un año de vida. Lo comanda Carlos Alberto Ávila Aréchiga, un aquicalidense formado en el Conservatorio de las Rosas de Morelia y ahora regresa a su patria chica para unirse con Alan Michel García Cajero, egresado de la Universidad Autónoma de Aguascalientes y Abraham Chagoya Saldaña, que todavía está en su licenciatura en música.

En El Hijo Ausente coinciden, dice Alan de origen zacatecano --aunque nació en la Ciudad de México--, en la comunión de ideas y no sólo eso, coinciden en su objetivo de disfrutar de la música, “se escucha muy hedonista, pero es así”, dice.

Abraham, el guanajuatense, exalumno de Carlos en guitarra y la amistad con Alan le valieron su boleto a El Hijo Ausente. “No hay nada como de este estilo sonando aquí en Aguascalientes, pues nos interesa meterle ahí”… Su expectativa es “que siga creciendo el proyecto y que sigamos tocando”.



Por su parte Carlos, con humildad, manifiesta que “esto no es exclusivo de nosotros, tal vez lo interesante esté en presentarlo en este foro. Yo lo llamo música simplemente. Se le puso el mote de experimental porque cuando alguien no sabe cómo clasificar x o y manifestación, pues dicen que es experimental, pero toda la música es experimental. Tocar una sonata de Beethoven, cuando Beethoven la estaba componiendo, te aseguro que estaba experimentando, entonces toda la música es experimental y cuando deja de serlo a mí me parece que se convierte en fórmula, en receta”.

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