La profundidad de sí mismo en la obra de Susana Salinas
Expone en el Mac 8 de Aguascalientes
- Cuando una ahonda en sí mismo, cualquier realidad se puede volver muy cruda.
- Yo me creo la necesidad de ver este mundo mejor y el arte me la proporciona.
Por Jorge Luis Heredia
No sé si Susana Salinas ya sea
un símbolo de Zacateas, si lo sea de México o si algún día lo será, pero una
cosa es segura, tiene una alta capacidad de producción artística y parece que
apenas empieza a explorar minas. Justo ahora se encuentra explorando una llena
de riquezas: la mina familiar. Los hombres se iban a las minas como machos y no
exploraban, cuando menos tan abiertamente como Salinas lo hace, esos
sentimientos y expansivos residuales de estar lejos de la familia, de no
convivir con ellos y Susana se atreve.
Hay un dejo de soledad en su
obra, no sé si se debe a que para su exploración se enfrenta a la depresión
generalizada de México o a que ha asumido su labor desde la feminidad en un
mundo hecho por hombres para que los exploradores sean hombres con botas
gruesas y cascos amarillos. Todo lo contrario de todo lo contrario, estas minas
son de arte y lo artístico es mágico, al menos para Susana que por estos días
su casa es el MAC 8 y la efervescente pero silenciosa sociedad cultural de
Aguascalientes, a la que ha traído su exposición “Amordecidas”.
He aquí sus pensamientos en
una entrevista hecha en medio de la fiesta que representa para Susana que
familiares y amigos hayan dejado Zacatecas para acompañarla en esta aventura de
descubrimiento.
¿Para
qué sirve el arte?
El arte no tiene una función
en sí, las necesidades nos las creamos nosotros, entonces empezamos a cubrirlas
según de lo que ocupamos. Yo me creo la necesidad de ver este mundo mejor y el
arte me la proporciona, pero yo decido qué necesidad es la que tengo. Y creo
que va en esa línea, entonces es cuando yo le puedo adjudicar una función al
arte, pero no necesariamente que le toque o que tiene qué ser. Creo que cuando
empezamos a hablar de arte y de un deber ser, tiene qué o tiene una función,
creo que lo podemos empezar a limitar también y el arte es todo lo contrario a
todo lo contrario, creo que es una cosa, así, mágica.
¿Qué
esperas tú de la gente que viene a ver tu obra?
Nada, espero que puedan
encontrar en ellos algo en conexión con las piezas, pero en realidad no, si yo
me mantengo esperando que pase algo con ellos, primero tengo que resolverlo yo,
cada pieza para mí se vuelve un reto, cuando lo resuelvo, lo comparto como un resultado
de un cuestionamiento o de algo en lo que estoy empezando a indagar o con lo
que digo, con algo que encontré en alguna pieza y en esa necesidad de
comunicarlo se vuelve un medio de expresión. Y sobre lo otro, no se puede estar
esperando porque si no ahí te quedas abrazada de un poste, puede pasar. Es muy
bonito cuando no esperas nada y llegan y te lo dan, o cuando se acercan y te
dicen que vieron algo, a algún personaje
o a alguien de su familia en alguna pieza o que sintieron algo con alguna pieza
o que sintieron algo con una pieza o que les cae mal una pieza, la pieza está
hablando y con eso me doy por bien servida, cuando sucede.
¿Qué
necesidades llena Susana con estas obras?
¿De las mías? Pues de
entrada, esa parte que no se identifica con una mujer joven, como la crudeza
que también puede vivir cualquier ser humano de la edad que sea o el dolor o
los miedos, entonces yo experimento también esa parte en mi vida que no
necesariamente la tengo que llevar a cabo de mi día a día, para eso están mis
piezas, entonces en ellas hay cosas oscuras o sentimientos que luego a veces no
los puedo comprender del todo. Creo que cuando una ahonda en sí mismo,
cualquier realidad se puede volver muy cruda y puede parecer de una señora de
ochenta años.
¿Esa
crudeza es Zacatecas?
Es Zacatecas, es México,
todo lo que estamos viviendo también, la gente estamos deprimida también, y aun
así estamos buscando el pan y estamos chambeando, está en todos lados, lo
estamos viviendo con el gobierno que tenemos, lo estamos viviendo día a día con
el aumento de las cosas y los salarios están igualitos, sí creo que hay una
depresión y e n el arte también, de alguna manera, no en función, pero está ahí
para poder voltear a otro lado como en estos paisajes internos. Por ahí está
también una búsqueda, voltear a dar otro aire, como cuando a uno le da de cara
algo y te volteas a ver otra cosa.
Y
ese mundo mejor que tú mencionabas, ¿cómo es?, ¿cómo es el mundo de Susana
Salinas?, ¿cómo imaginas el mundo “mejor”?
Pues sería mi mundo, porque
cada quien vive su mundo en su vida, cada quien tenemos un mundo distinto, de
ahí partimos, el político tiene su mundo, el trabajador tiene su mundo,
entonces el artista también tiene sus propios mundos y el mío creo que cabe en
estas cuestiones que apenas voy resolviendo de la cuestión familiar, son estas
raíces, en este momento, se está tan lejos de la familia, de convivir, de cómo
estar con ellos, de todo esto y estos cuestionamientos de que es una cuestión
como muy familiar y muy femenina porque estoy hablando de mí en todas las
piezas.
Veo
eso, que es muy femenina, creo que un
hombre tendría mayor dificultad emocional para pintar macetas…
Claro que no, sí lo saben
hacer, pero esta cuestión social, pues luego a veces no se atreven, pero yo
creo que pueden pintar y hacer lo mismo y también tienen su lado femenino, pero
claro que no está explorado, como ahora mi lado masculino, todavía no lo estoy
explorando.
Una
cosa más, qué esperarías de la gente de Aguascalientes que viene a ver tu obra
al MSC 8. Qué quieres, qué deseas…
Que me vuelvan a invitar,
poder volver a estar aquí con todos ustedes, la verdad tengo un taller la
próxima semana, quiero ver cómo es el contacto más cercano con las personas de
Aguascalientes y ver qué sucede, eso es lo que estoy esperando.
findesemana.ags@gmail.com



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